Ecoturismo

Arikok, Vida Silvestre en Aruba

Aruba fue conocida durante los siglos XIV y XV como "Ore Ruba" (oro rojo), ya que los aventureros que recorrían los mares creían que en ella encontrarían tesoros, pero su verdadera riqueza es la belleza de sus contrastantes paisajes naturales, que combinan el vergel del oeste y el norte, el azul turquesa de sus playas, con la roca de aspecto casi lunar de la costa este, junto con la exuberancia del Parque Nacional Arikok.

La isla brinda una seductora opción que invita a la aventura y a conocer su lado desértico; poblado de cactus y tanki u oasis de agua que acumulan las lluvias, playas rocosas de fuerte oleaje y justo allí en el corazón de Aruba, surge el Parque Nacional Arikok, que invita a realizar senderismo en el casco de las antiguas plantaciones Prins y Fontein, así como apreciar la gran variedad de plantas y animales, como los árboles divi divi y kiwi, exóticos cactus, aloe, flores tropicales, aves y algunos reptiles.

El parque es un reservorio de naturaleza salvaje, especies protegidas de aves y de flora típica de la isla. Los guías dirigen un recorrido explicativo sobre algunas zonas específicas de la reserva porque, en sí, el área es enorme, ya que representa el 20 % de la superficie terrestre de Aruba.

El encanto de sus cuevas

Aunque desee sentirse como un Robinson Crusoe, listo para vivir la aventura de este mágico viaje por cuevas, caminos y acantilados que ofrece el parque Arikok, hay que ir preparado con unos buenos zapatos deportivos, ropa fresca y un protector solar.

Las cuevas Fontein, Quadirikiri y Huliba, junto con la conocida como el “Túnel del Amor”, incentivan la curiosidad de quienes las visitan. En el interior de Fontein y en las rocas de Cunucu Arikok se observan milenarias pinturas rupestres. Son verdaderos museos al aire libre. Quadirikiri es otra de las cuevas más visitadas gracias a estar iluminada por un haz de luz natural presente durante los más de 150 metros de recorrido, gracias a las aberturas naturales en su techo. Estas dos cuevas se complementan con Huliba y el famoso “Túnel del Amor”, llamado así debido a que su entrada tiene forma de corazón.

Un día en el Parque

Si desea realizar una visita al Parque Nacional Arikok lo primero es salir muy temprano para disfrutar el recorrido a través de los condados de Tanki Lendert, Tanki Flip, y Paradera. En la ciudad de Santa Cruz hay que parar en El Hooiberg, que significa "pajar" en holandés. Es una montaña en forma de cono que se eleva a 164 metros, desde cuya colina se aprecia una imponente vista panorámica y se encuentran cabras silvestres, pericos y lagartijas coloridas que complementan un amanecer espectacular.

De vuelta en la carretera principal, hay que detenerse a desayunar en alguna de las dos panaderías locales, Bright Bakery o Huchada Bakery y prepárese a disfrutar con los lugareños de una buena taza de café holandés, jugo y pasteles locales. Al arribar al Parque Nacional Arikok, Daimari es la primera parada donde podrá apreciar una plantación exuberante y funcional de cocoteros del siglo XVII, situada en el campo desierto. Daimari Beach y Bay también se encuentran aquí, aunque la playa es preciosa para tomar el sol, nadar es peligroso.

Si cuenta con un vehículo de tracción 4X4, una visita a la piscina natural es lo ideal, conocida localmente como “conchi” y también como turtle pen, esta es una piscina natural de agua de mar protegida por mares agitados y una barrera de grandes rocas de lava antiguas. Llega el momento de tomarse una bebida refrescante y disfrutar de una parada en Dos Playas y Puerto Amlle, aquí el océano esculpió calas gemelas en un acantilado de piedra caliza y las llenó de arena blanca para crear Dos Playa, el lugar preferido por los surfistas.

Además, la playa sirve de lugar de anidación para las tortugas marinas, así como también podrá apreciar impresionantes dunas en la ruta del sudeste en Boca Prins.

Si desea escapar del sol, al sur Hofi Fontein es un sitio que dispone de la única fuente de agua dulce en la costa norte de Aruba, con un museo pintoresco, animales, plantas y muestra de la historia colonial arubeña.

A estas alturas ya es hora del almuerzo y, por suerte, en medio de todo este desierto hay un oasis, Boca Prins Restaurant & Bar que ofrece vistas impresionantes combinadas con platillos como mero criollo y sate de pollo, así como hamburguesas, sándwiches, refrescos, o si prefiere una helada cerveza Balashi o el famoso ponche del bar.

Otra interesante parada es Cunucu Arikok, ubicada cerca de la entrada del parque, es una granja arubiana parcialmente restaurada que se encuentra al pie de Arikok Hill y muestra una casa de campo tradicional de adobe o cas di Torto.

Si desea experimentar los matices ámbar y la puesta del sol de color rosa en el campo de Aruba, el sitio es Urataka Center, acompañado de un cóctel Aruba Ariba. Si llega la hora de cenar en su viaje de regreso, hay que detenerse en Santa Cruz, en el restaurant familiar Don Pincho donde sirven cocina local y argentina, incluyendo pinchos (brochetas) de carnes, pescado a la parrilla y los favoritos de Aruba, como Jambo, un guiso fresco hecho de okra cultivados localmente.

Por: Carmen Domínguez Rincón

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Parque Nacional Yacambú naturaleza de marcados contrastes

Hace 54 años se vio la necesidad de decretar un Área Natural Protegida para defender el frágil ecosistema del Valle de Quíbor, en el estado Lara, y fomentar la siembra de distintas especies de vegetales y frutas. Con el correr de los años, el Parque Nacional Yacambú, se ha convertido en referencia turística para visitantes foráneos y nacionales.

Está localizado en el suroeste de la región larense, se encuentra cerca de Sanare y se ha caracterizado por la belleza de sus paisajes, la presencia de casas muy antiguas y pintorescas, además de restaurantes típicos con comida criolla.

Un elemento clave dentro del área del Par- que es el río Yacambú, una muy importante reserva hídrica, cuyo nombre proviene de la etnia Jirajara, y significa, “conquista del desierto”, en alusión a la presencia de suelos semiáridos en sus cercanías.

De hecho, la geografía de esta zona protegida es abiertamente contrastante. Por un lado, se encuentran las, ya aludidas, zonas casi desérticas y, por otro, el clima cambia abruptamente por la cercanía de las montañas que se ubican al inicio de la Cordillera andina. Este fuerte contraste en un espacio geográfico relativamente reducido marca una gran diferencia y genera gran atracción.

Los viajeros van a encontrar temperaturas agradables, que van desde 14 grados centígrados hasta los 22, y con elevaciones montañosas de hasta 2.200 metros. Su topografía es muy variada, con paisajes de valles y montañas. El Parque Nacional Yacambú incluye 5.000 hectáreas de bosques con árboles típicos de la región, saltos de agua, muchas aves y lugares para observar.

La flora diversa destaca la presencia de grandes árboles de Roble, Bucare, Chaparro, Araguaney y Calatal, además de helechos y palmas. Se pueden apreciar esplendorosos ejemplares de la Orquídea “Flor de Mayo” o “flor de Venezuela”, uno de los emblemas naturales del país.

La avifauna dibuja también un panorama amplísimo, donde pueden observar guacharacas, paujíes de Piedra (especie endémica y en peligro de extinción), cotaritas de los costados (endémica), tucanes pico de frasco, cardenalitos –otro emblema natural del país y símbolo larense-, querrequeres, tangaras y gargantillos.

Otras especies faunísticas que se pueden encontrar en Yacambú son comadrejas, lapas, picures, venados matacán andinos, y aún se pueden observar especies muy amenazadas, como dantas, jaguares y muy pocos ejemplares de osos frontinos o “de anteojos”.

Los recursos hídricos de Yacambú incluyen las quebradas La Blanca, El Avileño y Alto del Viento, así mismo el embalse Yacambú, surtido por el río del mismo nombre, que abastece al valle de Quíbor, donde se protege también a las cuencas de los ríos Turbio y Tocuyo.

TURISMO NATURAL

Existen distintas formas de pernoctar en el Parque Nacional Yacambú, como las casas administradas por Inparques, las posadas fuera del área natural, los sitios recreativos como el Blanquito y La quebrada El Blanco, con kioscos parrilleros, donde existen áreas para acampar con rutas de excursionismo.

También funciona un sendero de observación de la naturaleza con 900 metros de recorrido hasta elevaciones de 1.500 metros.

La mayoría de los visitantes del Parque Nacional Yacambú van atraídos por los “volcanes”, que no son tales, sino formaciones, llamadas “Fumarolas”, que despiden humo de las rocas de azufre, formadas por el contacto con la Pirita. Estas formaciones forman columnas de humo y explosiones de piedras que se pueden observar desde las poblaciones de Sanare, Cubiro y San Miguel, es decir, a unos 10 km de distancia. Esta actividad geológica es muy apreciada por excursionistas y usuarios del parque.

Otros lugares interesantes para visitar son los yacimientos arqueológicos de Quíbor y Sanare, donde se pueden observar elementos geológicos e históricos de mucha antigüedad.

DATOS ÚTILES

Los senderos del Parque Nacional Yacambú tienen sitios llenos de historia y tradiciones, y se pueden contratar excursiones a las montañas cercanas, ríos, quebradas y la represa.

Para comer, hay que llevar alimentos imperecederos preferentemente para las excursiones.

Hay hospedajes dentro del Parque Nacional y afuera existen posadas con paseos turísticos.

Existen proyectos de Investigación, que se llevan a cabo in situ. Encontrará un corredor de avifauna, promovido por ONG ́s.

Hay que solicitar permisos para pernoctar en El Blanquito, donde funciona una Superintendencia de Inparques. En Barquisimeto, en las oficinas de la zona Estadal de Inparques.

Ubicación: Sureste del estado Lara, de la región Centro Occidental de Venezuela.

Extensión: Superficie: 14.580 mts2.

Hay que disponer de los desperdicios adecuadamente. Los excursionistas son responsables por no contaminar.

Por: Silvia Marcucci Montero

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Tortuga Arrau, el gigante del Orinoco

S i se surcan las aguas de los ríos del sur de Venezuela, es posible conseguir, no sin esfuerzo, algún espécimen del “Gigante” del Orinoco, un gran reptil que deja abismado a cualquier observador. El tamaño de la llamada Tortuga Arrau sorprendió hasta al naturalista Alejandro Von Humboldt, quien la describió en su libro “Del Orinoco al Amazonas”, un relato de la expedición que realizó entre 1799 y 1804, por la selva amazónica hoy venezolana. 

En el texto, Humboldt destaca el carácter único de esta especie, cuyo nombre científico es Podocnemis Expansa, precisamente por su gran tamaño.

Hace 27 años, se creó el primer refugio de la Tortuga Arrau en Venezuela, un área del Orinoco Medio, donde, además, existe una Zona Protectora, para que estos grandes animales puedan desovar con tranquilidad.

La protección de esta especie fuertemente amenazada corre por cuenta de biólogos especializados y efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana. El refugio se extiende por las riberas de los ríos Apure, Capanaparo, Cinaruco, Mapire, Caura y Casiquiare.

La Tortuga Arrau es una especie amazónica endémica que tiene distintos nombres a lo largo de Suramérica, como Charapa, Peta, Tartaruga du Amazonas, Arrau River Turtle, Giant South American River Turtle y Tortuga Gigante. Se han identificado ejemplares en ríos de Colombia, Bolivia, Ecuador, Perú y, según estudios recientes, en Surinam y Guyana Francesa. Algunos reportes señalan que se han visto especí- menes en aguas de Argentina,

Su cabeza tiende a ser oscura y amarilla. El carapacho es extremadamente resistente, y su pigmentación terrosa le permite al reptil mimetizarse con las aguas de los ríos. La parte inferior es amarilla y de formas simé- tricas y negras. Sus ojos son pequeños, las hembras son más grandes que los machos.

Se alimentan de peces, invertebrados terrestres y acuáticos, bora, plantas, hojas, tallos, flores y frutas, si están en cautiverio.

Generalmente, se las consigue en colonias, porque se reúnen para poner sus huevos, cada año, en la temporada de sequía. Una hembra de Tortuga Arrau necesita hasta 60 días para que sus embriones cristalicen y llega a poner hasta 200 huevos en cada nidada.

Precisamente, uno de los espectáculos asociados a esta tortuga gigante es presenciar las concentraciones para el desove; sin embargo, son pocas las tortuguillas que sobreviven en este proceso, porque en el trecho de tierra que las separa del agua, pueden ser víctimas de depredadores naturales y de la captura inescrupulosa. Por esta razón, el desove es asistido por biólogos expertos, con vigilancia de la Guardia Nacional Bolivariana.

Esta especie, no obstante, se niega a desaparecer, ya que sus indicadores de natalidad van en aumento, gracias a la acción de entidades ecologistas que han asumido diversos programas de rescate y protección. La Tortuga Arrau es una especie faunística de creciente interés científico.

Entre sus depredadores naturales están el Jaguar, varias especies de insectos y lagartos que se comen los huevos y a los recién nacidos, además de las Caricares y las Babas, una especie menor de caimán que habita en las riberas de los ríos del sur del país. 

Sin embargo, la mayor amenaza siempre ha sido el hombre. La caza indiscriminada venía diezmando las poblaciones para el consumo de carne, el uso artesanal del caparazón, y los tortuguillos son ilegalmente comercializados como mascotas.

La Tortuga Arrau (Podocnemis expansa) es uno de los animales emblema de la fauna venezolana y su preservación se mantiene como política de Estado; sin embargo, a pesar de este esfuerzo, la especie se mantiene en el libro rojo de la CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies, por sus siglas en inglés).

Este animal es todo un vestigio viviente de la prehistoria y una especie especialmente notable por su capacidad de adaptación a entornos ambientales cambiantes. En Santa María del Orinoco, entre los estados Apure y Bolívar, se lleva a cabo la experiencia de criar tortuguillos. En el Refugio Silvestre ya han eclosionado más de 10.000 hembras y más de 10.000 especímenes han sido criados y liberados.

El Programa Nacional de Conservación de la Tortuga Arrau cuenta con varios zoocriaderos, que producen tortuguillos de hasta 10 centímetros. Su liberación a su entorno natural se ha convertido en una actividad de interés turístico en la que participan hasta las comunidades circundantes.

El Ejecutivo Nacional reportó que 600.000 tortuguillos han sido liberados, desde el comienzo de este programa. Normalmente, el desove ocurre entre los meses de julio y agosto; de hecho, en julio del año pasado se soltaron más de 19.000 tortuguillos.

Se debe recordar que Venezuela ocupa, todavía, el lugar número 10 en Biodiversidad de fauna y de flora a escala mundial, por lo que el esfuerzo por conservar ese inmenso e invaluable patrimonio natural debe ser permanente.

ASÍ ES LA TORTUGA ARRAU

• El caparazón mide en promedio 90 centímetros. Las hembras son, como se ha dicho, más grandes y pueden llegar a un metro de longitud.

• Los especímenes pesan entre 30 y 45 kilogramos.

• Es una especie ovípara. Las hembras ponen entre 60 y 140 huevos por ciclo reproductivo. El período de gestación dura entre 6 y 8 semanas.

• Habita en los bajos de agua dulce y las playas inundables del Río Orinoco y del Amazonas. Las tortugas recorren grandes distancias, en función de los ciclos pluviométricos de la región, por lo que hay ejemplares en Colombia, Brasil, Guayana, Ecuador, Perú y Bolivia.

• Tiene hábitos semiacuáticos y pertenece a la familia de los Podocnemididae. Su origen se ha seguido hasta el África. En 2015, fue descubierto un fósil de entre 12 y 24 millones de años de antigüedad en El Zumbador, estado Falcón. Un equipo de paleontólogos del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y la Universidad de Sao Paulo, Brasil, le realizó análisis fitogené- ticos que evidencian una cercana relación genética con la actual Tortuga Arrau.

Por: SILVIA MARCUCCI MONTERO

 

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Guatopo naturaleza e historia

El Parque Nacional Guatopo es fundamental para el Área Metropolitana de Caracas, porque en esa zona nacen las fuentes principales de agua para la región capital. Es un bosque tropical húmedo con fauna y flora abundantes, y muy atractivo para la práctica del senderismo por sus agradables temperaturas y belleza paisajística.

El Parque Nacional fue decretado en 1958, a partir de los extensos límites de la Hacienda La Elvira, una propiedad colonial que abarcaba buena parte de la ribera del Río Tuy, y territorios vírgenes que hoy forman parte de los estados Miranda y Guárico.

La zona fue objeto de las primeras expediciones de conquistadores coloniales, en busca de oro. El área fue rápidamente “pacificada”, al ser reducidas las poblaciones originarias de Quiriquires y Tomuzas. Los españoles fundaron amplias plantaciones de caña de azúcar, cacao y café, debido a su clima benigno y la abundancia de agua.

En esta zona se ubican las cabeceras de los ríos Tuy, Taguaza, Taguacita, Cuira, Oritopo y Tuy, que han servido de fuentes de agua potable para la región capital. Su preservación es estratégica, porque la zona ha sido históricamente amenazada por una actividad industrial creciente y poco controlada, aparte de invasiones que han derivado en la tala de una importante extensión de su territorio.

El parque ocupa una extensión de 122.464 hectáreas de zona boscosa. Su cobertura vegetal se compone de especies diversas como Cedro amargo, Balsa, Bucare, Sangre de Drago, Araguaney, Indio Desnudo, Seje, Macanilla, Asterogyme spicata -endémica del parque-, Calathea, Heliconias, trepadoras, Bromelias, y Orquídeas, entre otras.

La fauna también es muy diversa. Entre las especies más extendidas están diferentes variedades de marsupiales, perritos de agua, perezas, cachicamos, osos meleros, murciélagos, hurones, mapurites, cuchi cuchis, águilas harpías, paujíes, cardenalitos, y una gran cantidad de serpientes.

En el Parque Nacional Guatopo se realizan excursiones, e incluso se puede pernoctar.

La piscina natural de Agua Blanca es uno de los sitios más concurridos, y es ideal para familias. También son muy populares los sitios de Santa Crucita, Quebrada de Guatopo, La Colonia, la Hacienda La Elvira, el campamento de Los Monos, y el Trapiche de Agua Blanca.

NORMAS DE USO

Para visitar el PN Guatopo, hay que tener en cuenta un conjunto de normas básicas:

* Evitar la cacería ilegal

* Proteger a las flora y fauna del lugar

* Conservar los sitios históricos

* Tener cuidado con las fogatas y cigarrillos, para evitar incendios

* No dejar basura en las áreas de excursión, y evitar contaminar

El centro del parque es la zona montañosa de la serranía que colinda con los valles del Tuy, Caucagua en Barlovento, estado Miranda, y los llanos de Altagracia de Orituco, en Guárico. Los ríos y quebradas son muy importantes, pero también el visitante podrá conocer aspectos de la historia colonial del país; de hecho, todavía funcionan antiguos trapiches de caña y hornos para casabe, vestigios de la antigua prosperidad agrícola de la región.

En el PN Guatapo hay una topografía diversa, por lo que la temperatura promedio en la zona oscila entre 14° y 34° durante casi todo el año, según la altitud.

Guatopo es un reservorio de riqueza natural, sobre todo hídrica, muy cercano a Caracas, y por ello es especialmente vulnerable, de manera que los visitantes deben convertirse en sus principales defensores.

Por: Silvia Marcucci Montero

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El misterioso encanto de Araya

El paisaje árido convive con el azul intenso del Caribe, que se muestra manso en esta zona, las montañas bajas están llenas de tonos opacos y la vegetación xerófila se esparce tímidamente por los senderos.

La forma común de llegar a la Península de Araya es navegar desde Cumaná en los “tapaítos”, embarcaciones pequeñas y cerradas muy usadas por los pobladores de Araya por la velocidad del viaje. Este transporte arriba a la población de Manicuare, localidad donde nació el poeta Cruz Salmerón Acosta, nombre con el que fue bautizado el municipio que cubre casi toda el área de Araya.

La alternativa más turística es tomar el ferry que va desde el puerto de Cumaná hasta la propia población de Araya, en una travesía de cerca de dos horas. En el trayecto se disfruta del imponente paisaje del golfo oriental y los acantilados de la península, que de momento hacen sentir en un lugar lejano a Venezuela.

Para llegar por tierra hasta Araya se debe transitar la vía que bordea el sur del Golfo de Cariaco, en sentido a Carúpano, y luego cruzar hacia el norte de la península, pasando por la localidad de Chacopata.

En Araya hay varios atractivos por conocer. Las ruinas de la antigua fortaleza a la orilla del mar, un punto impresionante que da al paisaje costero un aspecto enigmático. Fue construida por la Corona española en la década de 1620 para evitar invasiones holandesas a las salinas, ícono de la riqueza de esta península. Aunque el lugar no cuenta con un mantenimiento óptimo, el castillo es de gran valor histórico y un emblema local.

Junto a la fortaleza enorme se ubica playa El Castillo, una de las más concurridas por su poca profundidad, suave oleaje y llamativo color azul. Muy cerca del lugar hay algunos restaurantes y posadas.

A poca distancia, junto a la carretera, se encuentran las salinas. Es una enorme extensión con tonos blancos y rosados, que se hacen más vivos con la luz del sol. Explorar las salinas es como andar sobre cristales rotos, la vista es asombrosa y parece infinita. No hay un acceso claro, solo hay que ingresar desde la carretera si el fango lo permite.

En la región sur occidental de la península se encuentra Punta Arenas, otra zona de playas cristalinas y tranquilas, con aguas frías como en casi toda la costa de Sucre. Hay que trasladarse por una carretera que parte desde Araya y luego se vuelve de tierra, en medio del paisaje desértico. En esta zona la oferta de posadas y servicios de alimentos es escaza.

A lo largo de la costa sur de la península se encuentran otros lugares de gran belleza como La Angoleta y Laguna Grande.

Texto y foto: Eduardo Monzón (@eduardomonzn)

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El monumento de los Cimarrones

En la sierra del estado Miranda, entre los pueblos de Birongo y Curiepe, está la boca de una gruta donde los esclavos africanos fugados, los “cimarrones”, se ocultaban con la creencia de que jamás podrían ser encontrados por sus amos españoles, gracias a la protección de sus dioses ancestrales.

Hoy esa cueva, de 4,3 kilómetros de extensión, es un Monumento Natural decretado el 12 de diciembre de 1978, como Cueva “Alfredo Jahn”.

La gruta tiene varias entradas, algunas con cascadas que inundan cuando llueve. Su Reglamento de Uso permite excursiones controladas y observaciones científicas. Es una cueva húmeda, todavía activa, que se ha ido formando por la acción de la Quebrada Cambural. Sus paredes de calcita están cubiertas de espectaculares estalagmitas, estalactitas y columnas, que alcanzan su máximo desarrollo en el “Salón del Chaguaramo” o “Salón de la Lluvia”.

Debe su nombre a Alfredo Jahn, quien fue ingeniero civil, espeleólogo, botánico y topógrafo, y desarrolló una obra científica extensa donde se cuentan: “La cordillera venezolana de los Andes”; ”Los aborígenes del occidente de Venezuela”; “Historia etnográfica y afinidades lingüísticas”; “Una importante contribución a la hidrografía de la Guayana venezolana”; y “Aspectos físicos de Venezuela”.

En la caverna hay formaciones de mármol calcítico, estalactitas, estalagmitas, halitas, óxido amorfo de hierro, mineral de koktaita, que cambia de rojo a negro, ya que la cueva continúa en formación.

Los minerales de Koktaita, Amonio-jarosita y Mangano-berzeita, no han sido reportados en otra parte del mundo. La gruta es de la etapa del Mesozoico o Jurásico – Cretácico. Existe una abundante fauna de insectos y arácnidos y poblaciones importantes de cuatro especies de murciélagos, entre los que destaca por su abundancia y gran tamaño el vampiro común (Desmodus rotundus rotundus).

La vegetación incluida en las 58 hectáreas de linderos del Monumento corresponde a un bosque semideciduo estacional pre-montano y presenta tres estratos arbóreos densos. Entre las especies más comunes están el araguaney (Tabebuia chrysanta), el indio desnudo (Bursera simaruba), el ramón (Trophis racemosa), el tuque (Ocotea glandulosa) y el palo de vaca (Poulsenia armata).

Las galerías más impresionantes son los Salones del Chaguaramo y de la Lluvia y la Galería Codazzi. La primera tiene 30 metros de longitud. El nombre se deriva de una enorme columna de seis metros de altura, cuyo ápice semeja las hojas de una palma. El adyacente Salón de la Lluvia es también bastante amplio y tiene este nombre por el goteo de agua continuo que se desprende del techo de la galería, la cual tiene una gran cantidad de formaciones muy hermosas.

Otra de las zonas de interés es el Arrastradero, que comunica la Galería de la Quebrada con la del Río y tiene unos 25 metros en los que es necesario arrastrarse para pasar. Se debe resaltar también la existencia del Paso del Tremedal en la Galería del Río, cuyo paso es incómodo, ya que en ocasiones el agua llega a la altura del pecho, así como el Paso del Mono, el cual puede evitarse trepando por las paredes de roca caliza.

PARA TENER EN CUENTA

  • Usar linterna frontal  y una de mano..
  • Hacer caso al guía.
  • No romper  la roca.
  • No llevar ni niños pequeños ni animales.
  • Cuidar y ayudar a conservar la flora y la fauna.
  • Usar mascarilla.
  • Se permite llevar cámaras fotográficas.
  • No olvidar una botella de agua.
  • Prohibido el consumo de bebidas alcohólicas y fumar.
  • No olvidar sus medicinas personales.
  • Llevar ropa deportiva adecuada, traje de baño puesto, zapatos de protección, paño y morral pequeño.
  • Ponerse repelente de insectos en crema.
  • Llevar chaqueta e impermeable.

Por: Silvia Marcucci Montero

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La obra maestra de la naturaleza

El estado Amazonas posee abundantes bellezas de paisajes espectaculares y es, además, una de las regiones menos pobladas del país. La mayor parte de su territorio ha sido protegida como símbolo de la evolución del planeta desde hace millones de años.

Una de las áreas más impresionantes del Amazonas venezolano es el Parque Nacional Duida – Marahuaca, el cual ha permanecido como uno de los destinos más estudiados por exploradores y científicos de diversas materias.

El estado Amazonas ocupa una extensión de 180.000 kilómetros cuadrados, y el PN Duida-Marahuaca se extiende a través de un área de 210.000 hectáreas, donde se ubican los cerros Duida, Huachamacari y Marahuaca, que juntos abarcan la Reserva de Fauna y Flora Roraima, donde 19% de la flora existente es endémica, en un universo de más de 10.000 especies. 

Estos cerros representan símbolos de elevación espiritual para las etnias indígenas amazónicas, como los Y´kawana, quienes consideran que dichos tepuyes son parte de sus dioses y no se deben molestar, sino admirar. 

Este Parque Nacional fue decretado el 12 de diciembre de 1978. Su geografía, con complejas zonas rocosas y areniscas, proviene de la etapa del Precámbrico, cuando terminaba la formación de la Tierra y ya comenzaba la vida.

El Duida es un tepuy con una cumbre aplanada como una meseta, que se alza a 2.358 metros sobre nivel del mar. Se ubica en la Sierra de Parima, al norte de la población “La Esmeralda”, y fue una referencia obligada para el barón y biólogo alemán, Alexander Von Humboldt.

El Marawka es otro tepuy, muy cercano al Duida. Los dos constituyen paisajes sublimes y fantásticos. Este segundo tepuy se alza hasta a los 2.800 metros sobre el nivel del mar. Su cúspide es plana y escalar su escarpada superficie constituye una proeza para excursionistas.

ESCENARIO ÚNICO

El único modo de llegar a este lugar impresionante es navegando en lanchas por los ríos Orinoco, Padamo, Iguapo y Cunucuma, o en helicóptero hasta los campamentos “La Culebra” o “La Esmeralda”.

Hay mucho por caminar hasta llegar a las paredes verticales de los tepuyes y alcanzar estas dos mesetas. En la cima reina el más absoluto silencio, se pueden observar orquídeas endémicas cuya apariencia raya en lo insólito, una fauna única con insectos y reptiles que no pueden ser vistos en otros ambientes. Es una atmosfera magnífica e indescriptible.

Los excursionistas pueden hacer visitas guiadas al río Cunucuma, donde se ubican grandes saltos de agua, como Picure, Maraña y Wamajatada, además del peligroso Raudal “El Rayao”.

También se pueden conocer los petroglifos cercanos a la población de “La Esmeralda”, donde existen caminerías para recorrer el ambiente selvático a lo largo del Caño Río Negro.

Para aquellos aventureros que quieren disfrutar del parque nacional, se ofrecen paquetes turísticos que incluyen prácticas de deportes extremos, paseos en curiara, avistamiento de aves, acampadas, reuniones al aire libre, y otras actividades fluviales, como el canotaje.

Los campamentos aseguran un hospedaje adecuado, en función del ambiente. También hay opciones de acampado en “La Esmeralda”. La mayoría de las excursiones parten de Puerto Ayacucho, la capital amazonense.

Aunque parezca increíble, se deben llevar abrigos campers, ya que la temperatura en las cumbres desciende a menos de 10° en las noches.

En general, el clima es tropical húmedo, y llueve casi todos los días. No deben olivarse sombreros para expedición, varios pares de calcetines, lociones de protección solar, hamacas con guindaderos, mosquiteros –son imprescindibles-, navajas multiuso, y un buen Smartphone con cámara o una buena cámara fotográfica, pues las imágenes que captarán sin duda serán recuerdos imborrables.

LA FAUNA

Como ya se ha dicho, el Parque Nacional Duida-Marahuaca encierra una Reserva de Fauna y es, de hecho, uno de los pocos lugares donde se puede apreciar fauna silvestre en peligro en su ambiente natural. 

Las especies más interesantes son los jaguares, dantas o tapires –fuente de carne para las comunidades aborígenes-, distintas especies de monos, nutrias gigantes o “perros de agua”, reptiles, más de 200 especies de aves, entre las que destacan el “sabanero” de Duida, la “chirica” y el “pájaro león”, así como una innumerable variedad de insectos.

Los osos hormigeros, las águilas harpías y grandes serpientes, como la Boa Constrictor o “tragavenado”, se pueden apreciar, pero no de forma abundante. 

NORMAS BÁSICAS DE VISITA

  • No usar armas de ningún tipo.
  • No botar basura.
  • No se permite la cacería ni la pesca deportiva. 
  • No arrancar especies de flora, su tráfico es un delito ambiental.
  • No vender y menos consumir bebidas alcohólicas.
  • Pedir permiso a las autoridades competentes, para tomar fotografías, películas, videos, etc. Y hacerlo en las áreas permitidas.
  • Ayudar a mantener la paz y el silencio. Las especies faunísticas son especialmente sensibles.

Por: Silvia Marcucci

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Los dominios del flamenco

Más de 137 especies de aves se pueden observar en las 26.000 hectáreas de extensión del Refugio de Fauna Silvestre y Reserva de Pesca de la Ciénaga de Los Olivitos, en estado Zulia, a orillas del Lago de Maracaibo.

Es un humedal estuarino costero, que concentra aproximadamente 22% de las áreas de manglares en Venezuela y es el único hábitat local para la reproducción del flamenco. Además, concentra poblaciones registradas de especies en peligro de extinción, como el manatí, el caimán de la costa y las tortugas carey y verde, entre otras.

El refugio está delimitado por las poblaciones de Ancón de Iturre, Santa Rosa de Aguas, El Moján, Puertos de Altagracia, Quisiro, Bella Vista y Boca de La Candelaria. El área protegida está en el extremo norte de la costa oriental del Lago de Maracaibo, donde la temperatura media durante el año es de 34 grados centígrados.

Como parte del paisaje del refugio está un espejo de agua, manglares, playas, salinetas y dunas, así como una planicie de explayamiento de los ríos Cocuiza y el Palmar, que aportan el agua dulce del humedal.

El paisaje es exuberante y la densidad poblacional de las aves impresiona a cualquier observador.

El refugio se puede recorrer en lancha, pero una de las condiciones fundamentales es que no se generen ruidos molestos que perturben a la fauna silvestre del lugar.

El Gobierno delimitó un área de 6.000 hectáreas en la ciénaga como Parque Ecológico de los Flamencos, donde se puede apreciar a esta especie de manera directa en su hábitat natural. El más reciente censo de ejemplares señala que en la zona anida la colonia más grande de esta ave en Suramérica.

El parque lleva el nombre de Helímenes Perozo, un guardaparque e investigador muy apreciado en el refugio por su empeño en la protección de los flamencos. Había sido pescador durante la mayor parte de su vida, hasta que se incorporó al personal de vigilancia de la ciénaga, donde destacó por su posición militante en la defensa del patrimonio natural, y por recopilar datos muy relevantes sobre el número y los hábitos de esta especie.

Históricamente, en la Ciénaga de Los Olivitos se ha practicado la pesca artesanal. Se encuentran poblaciones comercialmente aprovechables de róbalo, jurel, lisa y mero, junto con una variedad importante de crustáceos del género Penaeus.

Además, en la zona se encuentra una salina, que también se explota comercialmente de forma artesanal. Las actividades turísticas y productivas en el área están muy reguladas por las autoridades competentes, pues la prioridad es proteger el equilibrio ecológico para la existencia de las especies faunísticas y vegetales.

Como ya se ha dicho, el refugio de Los Olivitos destaca por la elevada presencia de mangles, y con una diversidad prácticamente única en el continente, porque, de hecho, hay mangle rojo, mangle negro, mangle blanco y de botoncillo.

En el refugio existe una programación de recorridos para que los visitantes puedan apreciar su riqueza natural. Por ejemplo, se puede ir en lancha al mangle “Calle Vieja”, donde normalmente se observan corocoras, pelícano, garzas paleta y amplias variedades de gaviotas, entre otras especies representativas.

Los recorridos pueden hacerse desde Maracaibo o en Ancón de Iturre. En la zona circundante hay buenas opciones de posadas, pero también es posible hacer el paseo alojándose en la capital zuliana. Un detalle importante: los paseos deben comenzar temprano en la mañana, porque la marea comienza a bajar después de la 3 de la tarde, por lo que es más difícil salir del refugio.

Como complemento, se puede disfrutar de la gastronomía local, dominada por los pescados, y visitar la iglesia de Nuestra Señora de Altagracia y el casco colonial de los Puertos de Altagracia, donde destaca la mansión construida por el potentado español, Francisco Millares, donde El Libertador Simón Bolívar se alojó en 1826, y se planificó la Batalla Naval del Lago de Maracaibo.

Por: Silvia Marcucci Montero

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Un viaje al pasado del planeta

El Cerro Negro, en el estado Monagas, es el primer Monumento Natural de Venezuela. Fue declarado como tal el 15 de julio de 1949 con el nombre de “Alexander von Humboldt”. El principal atractivo de este ecosistema es la Cueva del Guácharo, una gruta de condiciones naturales únicas, cuya área fue convertida en Parque Nacional en 1975.

La Cueva del Guácharo está ubicada en Caripe, estado Monagas, exactamente en la serranía oriental, donde está el Cerro Caripe. 

El explorador alemán Alejandro von Humboldt quedó impactado por esta formación, cuando la visitó, junto con el biólogo Amadeo Bonpland en 1799, y la describió en su serie de libros  “Viajes Equinocciales a las Regiones del Nuevo Mundo”. Esta caverna es una formación rocosa, cuya antigüedad supera los 180 millones de años. Para expertos espeleólogos internacionales es un sitio muy importante para realizar investigaciones de diverso tipo.

La Cueva del Guácharo tiene una extensión de casi 11 kilómetros y las leyendas dicen que llega hasta Brasil. Fue Humboldt quien bautizó a su único y original habitante, una ave de hábitos nocturnos con características endémicas, como “steatornis caripensis”.

Los guácharos hacen mucho ruido cuando salen a buscar sus alimentos cada tarde. Los pichones pesan más de un kilo, debido a la grasa que les provee la madre, mediante las semillas que consumen.

Esta caverna se encuentra a 4 kilómetros de la población de Caripe, tiene 10.200 metros y 1.200 son los únicos habilitados para el turismo. Tiene formaciones fantásticas de roca caliza, causadas por el agua que corre por su estructura y la erosión, como Estalactitas, Estalagmitas, Elicotitas y Espeleotemas, con formaciones de figuras sumamente peculiares.

La zona turística está dividida en dos galerías: la del Guácharo, con 825 metros de longitud, donde viven estas aves muy sensibles a la luz, por lo que no se pueden usar libremente lámparas y cámaras con flash; y la galería del Silencio, donde se recorre un paisaje que traslada indefectiblemente a una época muy lejana del desarrollo del planeta.

El horario de visita es de 8 am. a 4 pm., de martes a domingos. Es recomendable llegar temprano y tomar el primer recorrido, ya que se podrá penetrar por más tiempo y más kilómetros. También es recomendable usar zapatos viejos, ya que la cueva tiene pozos subterráneos. Los niños menores de 6 años no pueden entrar.

En el parque nacional funciona el “Museo Humboldt”, donde se ofrece información geológica e histórica sobre la cueva y el resto del área protegida. 

La cueva se puede visitar todo el año, pero puede ser mejor hacerlo entre diciembre y abril, ya que no suele llover. Si la idea es ver el espectáculo de la salida de guácharos en la tardes, la mejor época es entre junio y julio. Entre febrero y marzo florecen los bucares de los bosques vecinos, generando un paisaje marcado por un intenso rojo en la vegetación.

El ecosistema que rodea a la cueva es de bosque montañoso húmedo. La entrada de la caverna se ubica a más de 1.000 metros de altura y la temperatura media es de 19 grados.

Por: Silvia Marcucci Montero

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La paz está muy cerca de Caracas

Entre los atractivos del estado Miranda, a una hora de Caracas, se ubican los paisajes de la Laguna de Tacarigua, refugio de vida silvestre, punto especial para el desove y la cría de muchas especies faunísticas, especialmente aves, y recodo perfecto para la subsistencia del amenazado caimán de la costa (crocodylus acutus).

Este cuerpo de agua fue decretado como Parque Nacional Laguna de Tacarigua por el Ministerio del Ambiente en 1974, y definido como zona de Albuferas, que necesita protección y conservación especial, debido a la diversidad de especies marinas, aves, manglares, y bosques marinos muy frágiles que caracterizan a la región. Está en la lista Ramsar del Convenio Internacional de Humedales.

Posee 13.100 kilómetros de extensión. Está situado en el este del estado Miranda, colinda con los ríos Guapo y Cúpira. Tiene una extensión de barrera litoral que fue avistada por Cristóbal Colon y su tripulación; de hecho atracaron con la nao “Santa María” y descansaron en sus aguas. Por lo tanto, tiene salida al mar.

La laguna es vigilada por Inparques y una brigada infantil de Guardaparques. Es muy conocida en como destino turístico. Los vigilantes del parque hacen lo posible para evitar delitos ambientales, que son desgraciadamente muy comunes.

Es un lugar muy visitado por turistas nacionales en épocas de ocio, y por los internacionales durante todo el año.

PARA TOMAR EN CUENTA…

El punto de llegada a la laguna es el pueblo de Belén, donde funciona un puesto del Instituto Nacional de Parques. El horario de visita es de 5:00 a.m. a 6:00 p.m.

El parque se recorre en botes “peñeros”, con capacidad para 4 personas. Se permite la práctica limitada de la caza deportiva, como fuente de ingresos para garantizar la conservación del área protegida.

Cerca de la laguna están las poblaciones de Tacarigua de Mamporal, Río Chico, Higuerote, Machurucuto, Cúpira y Belén. Se pueden ubicar posadas y servicios de playa que incluyen sillas, cabañas y restaurantes.

Se puede navegar en Kayaks, un tipo de embarcación que no atenta contra la naturaleza, ya que elimina cualquier contaminación sonora. La contemplación  del ecosistema es esencial. Se pueden observar distintos tipos de aves y su anidación, hay ejemplares de caimanes de la costa. La pesca artesanal, sin uso de lanchas con motor, está autorizada con limitaciones.

También se puede ver a las tortugas marinas, en diferentes variedades –la verde, “carey”, la cabezona o cardón-. Muchas de ellas desovan en las playas, lo que permite observar este curioso proceso, lo cual se hace bajo supervisión de los guardaparques. Los bosques de mangle son ideales para el desove de especies acuáticas, como el cangrejo azul, reptil, anfibio, y para la observación de más de 50 especies de pájaros.

Existe una playa, “Miami”, con un fuerte oleaje que revuelve la arena. Es una zona ideal para ver y sentir el mar abierto, en medio de un paisaje realmente hermoso para rematar un intenso viaje.

En la Laguna de Tacarigua hay problemas de cacería furtiva, la sedimentación, la acumulación de basura, la destrucción de nidos de Tortuga, la sobrepesca, los incendios forestales, la contaminación de sus aguas, y la salinización de la laguna por la entrada de aguas marinas por la boca del cuerpo de agua.

Este espacio es considerado uno de los sitios más emblemáticos, por su amplia biodiversidad, de las costas venezolanas.

Los atardeceres son espectáculos únicos, no solo por los colores fantásticos del final del día, sino por el desplazamiento de miles de aves, como las corocoras, garzas reales, pintadas y pelícanos, que buscan refugio para descansar.

Por: Silvia Marcucci Montero

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