Un Músico Que Rompe Estereotipos

Cheo Feliciano decía que Alfredo Naranjo es el mejor vibrafonista de América Latina. Con una carrera de 30 años, este legendario músico ha compartido escenarios con los grandes de la música latina.

“Arranqué tarde a estudiar música, pero vengo de una familia de melómanos, y de una zona como Coche donde la música y el deporte importan mucho. Mi hermano mayor oía mucho jazz, mi papá salsa, mis abuelos escuchaban bolero”, despliega como un prisma sus primeros acordes, el vibrafonista, compositor y arreglista venezolano, Alfredo Naranjo. Su primera banda se llamó “Alfredo Naranjo Jazz Band”, y desde hace varios años recorre diversas latitudes con El Guajeo. “Comencé a tocar la percusión de modo empírico en grupos de gaitas. En unas vacaciones de bachillerato, decido ir a Núcleo La Rinconada del Sistema de Orquestas, y me inscribí en percusión, como para pasar las vacaciones, pero la música me atrapó desde entonces, porque encontré una actitud de la gente muy distinta a la hostilidad de Coche, mucha calidad humana y valores. Tenía 17 años cuando comencé”, explica Naranjo.

Hizo un tiempo de práctica orquestal. Tenía amigos que desde los 11 años leían música y tuvo que trabajar el doble para poder alcanzarlos. Si ellos estudiaban 4 horas al día, pues él tenía que estudiar 8. Primero estuvo en la Sinfónica de La Rinconada y luego en la Gran Mariscal de Ayacucho. De la música académica –dice- le queda todo. Tocó Mozart, Beethoven y autores venezolanos, entre otros. Todavía forma parte del Sistema, pero como docente en el área de la música popular.

Las primeras notas

“Comencé a tocar con alguno que otro artista que estaba abriendo caminos, es la época en que arrancaba gente como Yordano. Tenía una beca en la Gran Mariscal, pero vivía con mis padres, con lo cual pude reunir dinero para irme a Estados Unidos, a los 19 años. No me tomó mucho tiempo, como digo, porque le imprimí mucha disciplina a los estudios de música”.

Hizo 2 años en la Universidad de Long Island, y luego en una escuela de música. Entonces, se enfoca en el vibráfono, porque estaba impresionado por la combinación de los vientos con las cuerdas, y sabía que necesitaba un instrumento melódico. Una mezcla perfecta entre percusión y melodía es el vibráfono, comenta Naranjo.

“El piano es un instrumento de percusión, por ejemplo. Comencé por ahí, y llegó el momento cuando me adueñé de los teclados en la orquesta, de manera que todo lo que tenía teclados, me lo asignaban a mí. Hay varios maestros que tuve en Estados Unidos, pero uno muy especial fue Dave Samuels”.

Naranjo trae sobre la mesa las primeras reflexiones que acabarían por vertebrar su carrera: “En Estados Unidos me quedé 2 años. Un profesor me dijo que notaba en mí una capacidad de liderazgo que podía desarrollar en Suramérica, porque allí no había noción de la conciencia colectiva y yo podía desplegar un nombre, una firma personal”. Así lo ha hecho, en efecto.

Vuelta a la patria

Cuando regresó a Venezuela grabó, con el sello Liric, su primer disco, “Cosechando”. Luego vino “A través del tiempo”, un trabajo muy relevante para Naranjo, ya que “la cosa cambió y la gente comenzó a tomarme en cuenta”.

Desde esos inicios hasta acá ha habido una evolución de sus shows. “Mis experiencias más grandes en vivo han sido con gente como Cheo Feliciano, Larry Harlow y Oscar D’León. De hecho, Cheo Feliciano me presentó en un concierto como el vibrafonista más importante de Suramérica. Eso se convirtió para mí en una gran tarjeta de presentación”, sonríe y toma un sorbo de vino tinto chileno.

La serie “Venezuela”

Hace poco, Alfredo Naranjo lanzó el tema “Represión”, junto a Kiara, Delia y Hana Kobayashi. El tema pertenece a una serie llamada “Venezuela”, en la cual el primer tema fue con Rafael “Pollo” Brito y se llama “Tierra Mía”. Luego viene un rap que se llama “Jóvenes del Sur”. La serie continuará, explica el artista.

Naranjo cuenta que esta serie nace con un evento llamado “Buena música, buena conversa”, que se ha montado en el Trasnocho Cultural, entre otras locaciones. Se hacen mini conciertos y conferencias de ponentes como Diego Rísquez, Maickel Melamed, o Alonso Moleiro.

Un hito en el relato de esa leyenda que es Alfredo Naranjo son sus noches en Barrabar, un local muy sonado de la vida nocturna caraqueña. Ahora Naranjo viene de hacer una gira por Colombia con 8 conciertos, con su banda El Guajeo. Su propuesta de música latina con calidad tuvo mucha repercusión en Cali, Medellín y Bogotá, en teatros grandes y pequeños bares.

También está muy focalizado en la docencia, en la cual acumula unos 10 años de experiencia. Es algo que lo apasiona y le suministra un gran retorno de parte de los alumnos.

30 años de carrera

“La música te permite conocer perfiles de ti mismo, que de otro modo no hubieras conocido, como mi perfil de liderazgo o el de docente. Son 30 años de carrera que recién cumplí. Como artista, y en la necesidad constante que tengo de reinventarme, a veces ni pienso en lo que ha pasado. Pero si me detengo, veo que he compartido con muchos artistas importantes, y esta carrera me ha permitido viajar por muchos países”, celebra el vibrafonista.

Y avanza duro en su partitura: “Soy un músico que rompe con el estereotipo del músico bebedor y desordenado. Hay que tener mucha disciplina. No se puede de otra manera. La noche está llena de drogas y alcohol, y claro que me ve mucha gente como una cosa rara, pero soy una persona muy sana. Tengo una pareja, con la cual he cultivado una relación muy bella, y también tengo un hijo”, un halo de calidez se le aloja en la mirada.

“Ahora mismo estoy leyendo un libro sobre el budismo. Soy católico, pero he tomado muchas cosas del budismo. Me gusta mucho el cine biográfico y el cine francés. Corro mucho, pero luego de herirme unos discos de la columna, tengo una disciplina distinta con el ejercicio físico.”, pone la nota final.

TUMBAO CON CLASE

Alfredo Naranjo no es un típico músico de salsa, aunque su potente sonido rítmico puede no dejar a nadie sentado en un concierto. Se trata de un intérprete versátil que ha logrado un estilo distintivo que recoge muchas influencias que van desde el jazz hasta los más diversos ritmos de la cuenca del Caribe, pasando por la música folklórica venezolana.

Su aquilatada formación musical le ha permitido trabajar con artistas con propuestas tan disímiles como Andy Durán, Guillermo Carrasco, “Desorden Público”, “Ensamble Gurrufío”, Ofelia del Rosal, Aquiles Báez, “Ensamble Kapicúa”, Illan Chester, y compartir con legendarias figuras de la música latinoamericana, en diversos escenarios.

El “Guajeo” es más que una agrupación, sino un estilo propio que refleja la influencia de otro percusionista insigne, Joe Cuba, pero con añadidos propios que confluyen en un ritmo contagioso y unos arreglos muy creativos. Además, Naranjo tiene una “mecánica” peculiar en los conciertos, ya que busca integrar al público en la escena y los temas se interpretan con mucha improvisación, para aprovechar la “energía” del momento.

Por: ALEJANDRO RAMÍREZ MORÓN

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