Tortuga Arrau, el gigante del Orinoco

S i se surcan las aguas de los ríos del sur de Venezuela, es posible conseguir, no sin esfuerzo, algún espécimen del “Gigante” del Orinoco, un gran reptil que deja abismado a cualquier observador. El tamaño de la llamada Tortuga Arrau sorprendió hasta al naturalista Alejandro Von Humboldt, quien la describió en su libro “Del Orinoco al Amazonas”, un relato de la expedición que realizó entre 1799 y 1804, por la selva amazónica hoy venezolana. 

En el texto, Humboldt destaca el carácter único de esta especie, cuyo nombre científico es Podocnemis Expansa, precisamente por su gran tamaño.

Hace 27 años, se creó el primer refugio de la Tortuga Arrau en Venezuela, un área del Orinoco Medio, donde, además, existe una Zona Protectora, para que estos grandes animales puedan desovar con tranquilidad.

La protección de esta especie fuertemente amenazada corre por cuenta de biólogos especializados y efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana. El refugio se extiende por las riberas de los ríos Apure, Capanaparo, Cinaruco, Mapire, Caura y Casiquiare.

La Tortuga Arrau es una especie amazónica endémica que tiene distintos nombres a lo largo de Suramérica, como Charapa, Peta, Tartaruga du Amazonas, Arrau River Turtle, Giant South American River Turtle y Tortuga Gigante. Se han identificado ejemplares en ríos de Colombia, Bolivia, Ecuador, Perú y, según estudios recientes, en Surinam y Guyana Francesa. Algunos reportes señalan que se han visto especí- menes en aguas de Argentina,

Su cabeza tiende a ser oscura y amarilla. El carapacho es extremadamente resistente, y su pigmentación terrosa le permite al reptil mimetizarse con las aguas de los ríos. La parte inferior es amarilla y de formas simé- tricas y negras. Sus ojos son pequeños, las hembras son más grandes que los machos.

Se alimentan de peces, invertebrados terrestres y acuáticos, bora, plantas, hojas, tallos, flores y frutas, si están en cautiverio.

Generalmente, se las consigue en colonias, porque se reúnen para poner sus huevos, cada año, en la temporada de sequía. Una hembra de Tortuga Arrau necesita hasta 60 días para que sus embriones cristalicen y llega a poner hasta 200 huevos en cada nidada.

Precisamente, uno de los espectáculos asociados a esta tortuga gigante es presenciar las concentraciones para el desove; sin embargo, son pocas las tortuguillas que sobreviven en este proceso, porque en el trecho de tierra que las separa del agua, pueden ser víctimas de depredadores naturales y de la captura inescrupulosa. Por esta razón, el desove es asistido por biólogos expertos, con vigilancia de la Guardia Nacional Bolivariana.

Esta especie, no obstante, se niega a desaparecer, ya que sus indicadores de natalidad van en aumento, gracias a la acción de entidades ecologistas que han asumido diversos programas de rescate y protección. La Tortuga Arrau es una especie faunística de creciente interés científico.

Entre sus depredadores naturales están el Jaguar, varias especies de insectos y lagartos que se comen los huevos y a los recién nacidos, además de las Caricares y las Babas, una especie menor de caimán que habita en las riberas de los ríos del sur del país. 

Sin embargo, la mayor amenaza siempre ha sido el hombre. La caza indiscriminada venía diezmando las poblaciones para el consumo de carne, el uso artesanal del caparazón, y los tortuguillos son ilegalmente comercializados como mascotas.

La Tortuga Arrau (Podocnemis expansa) es uno de los animales emblema de la fauna venezolana y su preservación se mantiene como política de Estado; sin embargo, a pesar de este esfuerzo, la especie se mantiene en el libro rojo de la CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies, por sus siglas en inglés).

Este animal es todo un vestigio viviente de la prehistoria y una especie especialmente notable por su capacidad de adaptación a entornos ambientales cambiantes. En Santa María del Orinoco, entre los estados Apure y Bolívar, se lleva a cabo la experiencia de criar tortuguillos. En el Refugio Silvestre ya han eclosionado más de 10.000 hembras y más de 10.000 especímenes han sido criados y liberados.

El Programa Nacional de Conservación de la Tortuga Arrau cuenta con varios zoocriaderos, que producen tortuguillos de hasta 10 centímetros. Su liberación a su entorno natural se ha convertido en una actividad de interés turístico en la que participan hasta las comunidades circundantes.

El Ejecutivo Nacional reportó que 600.000 tortuguillos han sido liberados, desde el comienzo de este programa. Normalmente, el desove ocurre entre los meses de julio y agosto; de hecho, en julio del año pasado se soltaron más de 19.000 tortuguillos.

Se debe recordar que Venezuela ocupa, todavía, el lugar número 10 en Biodiversidad de fauna y de flora a escala mundial, por lo que el esfuerzo por conservar ese inmenso e invaluable patrimonio natural debe ser permanente.

ASÍ ES LA TORTUGA ARRAU

• El caparazón mide en promedio 90 centímetros. Las hembras son, como se ha dicho, más grandes y pueden llegar a un metro de longitud.

• Los especímenes pesan entre 30 y 45 kilogramos.

• Es una especie ovípara. Las hembras ponen entre 60 y 140 huevos por ciclo reproductivo. El período de gestación dura entre 6 y 8 semanas.

• Habita en los bajos de agua dulce y las playas inundables del Río Orinoco y del Amazonas. Las tortugas recorren grandes distancias, en función de los ciclos pluviométricos de la región, por lo que hay ejemplares en Colombia, Brasil, Guayana, Ecuador, Perú y Bolivia.

• Tiene hábitos semiacuáticos y pertenece a la familia de los Podocnemididae. Su origen se ha seguido hasta el África. En 2015, fue descubierto un fósil de entre 12 y 24 millones de años de antigüedad en El Zumbador, estado Falcón. Un equipo de paleontólogos del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y la Universidad de Sao Paulo, Brasil, le realizó análisis fitogené- ticos que evidencian una cercana relación genética con la actual Tortuga Arrau.

Por: SILVIA MARCUCCI MONTERO

 

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