Oswaldo Guillén es más fácil dirigir en Grandes Ligas que en Venezuela

“Hasta ahora quiero regresar”. Así comienza Oswaldo Guillén su encuentro con CÓNDOR. No quiere regresar a una entrevista, de esas que tanto ha dado a lo largo de su trayectoria, tampoco quiere volver, por ahora, a las Grandes Ligas, el ex campocorto desea permanecer en Venezuela.

Dirige a los Tiburones de La Guaira. Sus ama- dos escualos, esos que acompañó durante la famosa época de la “Guerrilla” con Alfredo Pedrique, Norman Carrasco, Luis Salazar, Carlos “Café” Martínez y compañía, y que ahora acompaña desde un puesto que le ha dado mucho estrés.

Sincero como nadie y también polémico, Guillén afirma que “esta es una liga estresante”. No le molesta el entorno, los demás equipos, sus compañeros o lo que sea, le duelen sus Tiburones. “Ha sido difícil porque el equipo me duele, si viniera por la plata no me fuese tan difícil”, justificó el estratega de 53 años.

Cómo no creerle a Guillén, quien vive en Estados Unidos pero desde allá siguió a sus Tiburones antes de integrarse al rol de manager. “Esta es una liga difícil. Es más fácil dirigir en las Grandes Ligas”, explica Guillén, quien ganó la Serie Mundial en las Mayores con los Medias Blancas de Chicago en 2005, y luego dirigió a los Marlins de Miami.

LARGA TRAYECTORIA

Guillén nació en Ocumare del Tuy, estado Miranda, el 20 de enero de 1964. Desde siempre le gustó el beisbol y también siguió a sus Tiburones. Firmó como profesional con los Padres de San Diego, el 17 de diciembre de 1980, próximo a cumplir los 16 años. Ese fue su primer gran Niño Jesús. “Allí comenzó de verdad mi carrera como pelotero”.

En ligas menores con los Padres, Guillén no pudo dar el salto a las mayores y el 6 de diciembre fue enviado de San Diego a los Medias Blancas de Chicago, si la firma era el comienzo de su carrera como pelotero, ese cambio significó un orgullo.

“Llegué al equipo donde jugaron Alfonso Carrasquel y Luis Aparicio”, suelta Guillén con emoción. Esos dos eran campocortos venezolanos y fueron precursores en la larga y eminente dinastía de jugadores na- cionales de esta posición en la “Gran Carpa”.

El 9 de abril de 1985 debutó en las mayores, a los 21 años, y bateó de 5-1. “Estaba nervioso, todavía me acuerdo de todo como si fuese ayer”. Esa temporada ganó el premio como Novato del Año tras conectar para promedio de .273, con nueve triples, un jonrón, 21 dobles, 33 carreras impulsadas y 71 anotadas. “No me lo esperaba aunque sabía que tenía buenos números”.

Jugó más de 150 partidos en siete de sus 16 temporadas en las mayores y fue al Juego de Estrellas en tres ocasiones, 1988, 1990 y 1991. Luego de 13 años con Chicago, jugó dos más con los Bravos de Atlanta, uno con los Orioles de Baltimore y su última zafra fue en 2000, a los 36 años, con las Mantarrayas de Tampa Bay.

La carrera de pelotero terminó, pero todo siguió en 2003. Esa campaña fue campeón de Serie Mundial como coach de primera base con los entonces Marlins de Florida y, al año siguiente, lo firmó Chicago como manager. “La relación con la organización fue la que proporcionó más posibilidades de ser dirigente del equipo”, recuerda Guillén.

Entre 2004 y 2011 estuvo al mando de los Medias Blancas y ganó la Serie Mundial en 2005, rompiendo una sequía de 46 años. “Eso es lo más grande que le puede pasar a un miembro de las Grandes Ligas. Esa Serie Mundial significó mucho en mi carrera”.

Vaya que sí. Fue el primer manager vene- zolano y no estadounidense que gana el Clásico de Otoño y catapultó su carrera como estratega. También comandó al equipo de Estrellas de la Liga Americana en la zafra 2006 y ganó el partido 3-2.

“He hecho de todo en las Grandes Ligas”, suelta entre risas Guillén, quien, en 2012, dirigió a los Marlins de Miami, pero solo por un año tras una temporada negativa y de controversias.

“Luego de esa temporada decidí que era el momento de darme un descanso”. Pasó a ser comentarista de ESPN y lo más peculiar para Guillén fue regresar a dirigir, pero no en Estados Unidos, sino en Venezuela.

UNA NUEVA ETAPA

Detuvo por algunos partidos su condición de manager, porque debía atender asuntos de trabajo con ESPN. Eso sucedió en la presente campaña al mando de los Tiburones. Guillén no quiere abandonar su carrera como comentarista donde ha dicho presente en varias Series Mundiales.

“Tuve ofertas para dirigir en otros países, como México o República Dominicana, pero me gusta mi país, donde he podido encontrarme a viejos amigos, ver todos los estadios, los viajes, los hoteles y la afición”.

Guillén desea quedarse con La Guaira por varios años y en esta época del año le cae como anillo al dedo, porque la Serie Mundial, donde trabaja como comentarista, se juega en octubre y solo se ausentaría de su amado equipo por pocos días.

No hay nada seguro todavía, pero Guillén no quiere dejar a su histórico equipo, del cual es un ídolo indiscutido, sin un campeonato, para romper la sequía de 32 años en la LVBP, tal y como lo hizo con los Medias Blancas en 2005. “Hasta ahora todo me ha gustado y podría escribir un libro sobre lo que he vivido en Venezuela estos meses”, afirma Guillén.

El estratega, no solo se ha enfrentado a sus rivales en el terreno, sino también fuera de
él al ser una persona frontal. No le gusta que le falten el respeto. “Puedes decirme lo que quieras, dar tu opinión como fanático porque también les duele el equipo, pero no puedes faltarme el respeto”, enfatiza Guillén.

No está claro si seguirá en la liga para la campaña 2017-2018, pero lo que sí está claro es que su calidad y categoría ha enriquecido al país y a la pelota local en épocas no tan gratas.

Por: Asdrúbal Prince

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