Neguito Borjas "La gaita debe ser menos localista"

“Gran Coquivacoa” tiene un nuevo trabajo y dos temas promocionales suenan en las radios: “Lágrimas y risas” junto con Betulio Medina y “Mi corazón es Venezuela”, canción en la que se reúnen varias voces de reconocidos artistas venezolanos.

“Era necesario mostrarle al mundo una cara bonita y limpia de nuestro país. Los venezolanos necesitan un mensaje que eleve su autoestima y puedan ver a su país cómo es, el mejor país”, dice “Neguito” Borjas acerca del tema en el que participan María Teresa Chacín, Ilan Chester, Luis Fernando Borjas, Daniel Sarcos, Servando y Florentino, Rafael “El Pollo Brito”, Asier Cazalis, Reinaldo Armas, Kiara, Luis Silva, Oscarcito y Huáscar Barradas.

La gaita es su norte desde que a los 5 años empezó a cantar en “Los Forasteros”, junto con sus hermanos y primos. En 1977 entró a “Gran Coquivacoa”, agrupación que ha rotado a sus integrantes a lo largo del tiempo, y que se niega a morir ante el espacio que ganan nuevos géneros musicales.

–¿Cómo ha sobrevivido y evolucionado la gaita en los últimos tiempos?

–La gaita ha evolucionado. En “Gran Coquivacoa” seguimos los parámetros folklóricos, pero le hemos adicionado algunas cosas en beneficio de un mejor sonido y ser más competitivos en el mercado. Manejamos un estilo de gaita orquestada bailable.

–¿La gaita no pierde su esencia si se moderniza?

–Siempre he creído que a la gaita no la degenera lo que le adicionas, si no lo que le quitas. No puedes cambiar la tambora por una batería, un “furro” por un timbal. En esos elementos folklóricos se conserva su cadencia. Por eso si la Orquesta Sinfónica de Londres toca “La Cabra Mocha”, eso va a sonar a gaita.

–¿Cuáles son los temas que siguen vigentes en la gaita?

–La gaita nace con espíritu contestatario y religioso. Eso fue lo que le dio popularidad, pues el malestar del pueblo se hacía sentir a través de la música.

–¿Por qué la gaita solo es una manifestación decembrina?

–No entiendo por qué en su génesis la eti- quetaron como un canto navideño. La quisieron hacer más festiva y asociarla a esa época de parranda. Pero en realidad debería ser un movimiento musical que se extienda más allá de noviembre y diciembre, porque tiene calidad musical y es muy rica en temáticas.

–¿Cree que la gaita no tiene el espacio que merece?

–Más que por prejuicio, la gaita no ha ganado más espacio porque debe ser menos localista. Hay que usar un lenguaje y expresar conteni- dos más universales para que pueda expandirse más. La gente busca la rítmica, letras graciosas, pícaras, alegres. No se le puede cantar solo a las cuatro paredes del Zulia.

–¿Cómo es su proceso creativo?

–El artista debe ser sensible, kinestésico, sentir las cosas que lo rodean. Los temas deben tener alma. Si los haces desde el bolsillo y no desde el corazón, la cosa no fluye. Las canciones tienen un ápice de verdad natural y deben ser bien realizadas. Ese fue el caso de “La Gaita Onomatopéyica”, ese tema es alegría pura. En el caso de “Sin rencor” la gente se conectó con el despecho. Esa gaita marca una etapa en el año, porque cuando empieza a sonar arranca oficialmente la Navidad. Su letra lleva un mensaje de amor y melancolía. “Sin rencor” es la gaita más versionada.

–¿No le gustaría experimentar con otro género musical?

– Yo soy monogaitero. He hecho fusiones siempre con mi esencia. Me han llegado muchas ofertas. Gustavo Aguado siempre me llamaba cuando le faltaba algún integrante en Guaco para un concierto en el exterior. Me he mantenido en este estilo. Yo creo que la gaita merece que le den un Grammy. Es una manifestación que ha perdurado por muchas generaciones.

–¿Los gaiteros tienen vida de estrellas de rock?

–Nos lanzan cosas al escenario, pero no sé si han llegado a lanzar ropa interior. Por ser personalidades públicas hay quienes tienen hasta club de fans. En nuestras presentaciones hay mucha interacción porque la gaita permite esa conexión sabrosa.

–¿Y la reacción de sus fanáticas? ¿Se descontrolan?

–Hay veces en los que te bajas de la tarima y te besan en la boca. Uno se sorprende. También hay quienes te agarran por la cadena y uno les dice “Agárrame por los cachetes, que la cadena vale unos cobres” (risas).

–¿Hay generación de relevo para los gaiteros?

–Eso es un tema difícil. Veo con preocupación la guerra entre el regguetón y el vallenato contra la gaita. La competencia es fuerte y los nuevos cantantes prefieren seguir el camino del género urbano.

–¿Qué escucha usted, además de gaitas?

–Escucho de todo, menos gaitas, para no enviciarme al momento de componer. Me gusta mucho el pop en español. Alejandro Sanz tiene una propuesta interesante, pues las letras de sus canciones son extensas y hay quienes piensan que eso no vende. También disfruto el jazz y el rock: Pink Floyd, Metallica, soy un gaitero al que le gusta buen rock.

Por: Iván Zambrano

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