Los dominios del flamenco

Más de 137 especies de aves se pueden observar en las 26.000 hectáreas de extensión del Refugio de Fauna Silvestre y Reserva de Pesca de la Ciénaga de Los Olivitos, en estado Zulia, a orillas del Lago de Maracaibo.

Es un humedal estuarino costero, que concentra aproximadamente 22% de las áreas de manglares en Venezuela y es el único hábitat local para la reproducción del flamenco. Además, concentra poblaciones registradas de especies en peligro de extinción, como el manatí, el caimán de la costa y las tortugas carey y verde, entre otras.

El refugio está delimitado por las poblaciones de Ancón de Iturre, Santa Rosa de Aguas, El Moján, Puertos de Altagracia, Quisiro, Bella Vista y Boca de La Candelaria. El área protegida está en el extremo norte de la costa oriental del Lago de Maracaibo, donde la temperatura media durante el año es de 34 grados centígrados.

Como parte del paisaje del refugio está un espejo de agua, manglares, playas, salinetas y dunas, así como una planicie de explayamiento de los ríos Cocuiza y el Palmar, que aportan el agua dulce del humedal.

El paisaje es exuberante y la densidad poblacional de las aves impresiona a cualquier observador.

El refugio se puede recorrer en lancha, pero una de las condiciones fundamentales es que no se generen ruidos molestos que perturben a la fauna silvestre del lugar.

El Gobierno delimitó un área de 6.000 hectáreas en la ciénaga como Parque Ecológico de los Flamencos, donde se puede apreciar a esta especie de manera directa en su hábitat natural. El más reciente censo de ejemplares señala que en la zona anida la colonia más grande de esta ave en Suramérica.

El parque lleva el nombre de Helímenes Perozo, un guardaparque e investigador muy apreciado en el refugio por su empeño en la protección de los flamencos. Había sido pescador durante la mayor parte de su vida, hasta que se incorporó al personal de vigilancia de la ciénaga, donde destacó por su posición militante en la defensa del patrimonio natural, y por recopilar datos muy relevantes sobre el número y los hábitos de esta especie.

Históricamente, en la Ciénaga de Los Olivitos se ha practicado la pesca artesanal. Se encuentran poblaciones comercialmente aprovechables de róbalo, jurel, lisa y mero, junto con una variedad importante de crustáceos del género Penaeus.

Además, en la zona se encuentra una salina, que también se explota comercialmente de forma artesanal. Las actividades turísticas y productivas en el área están muy reguladas por las autoridades competentes, pues la prioridad es proteger el equilibrio ecológico para la existencia de las especies faunísticas y vegetales.

Como ya se ha dicho, el refugio de Los Olivitos destaca por la elevada presencia de mangles, y con una diversidad prácticamente única en el continente, porque, de hecho, hay mangle rojo, mangle negro, mangle blanco y de botoncillo.

En el refugio existe una programación de recorridos para que los visitantes puedan apreciar su riqueza natural. Por ejemplo, se puede ir en lancha al mangle “Calle Vieja”, donde normalmente se observan corocoras, pelícano, garzas paleta y amplias variedades de gaviotas, entre otras especies representativas.

Los recorridos pueden hacerse desde Maracaibo o en Ancón de Iturre. En la zona circundante hay buenas opciones de posadas, pero también es posible hacer el paseo alojándose en la capital zuliana. Un detalle importante: los paseos deben comenzar temprano en la mañana, porque la marea comienza a bajar después de la 3 de la tarde, por lo que es más difícil salir del refugio.

Como complemento, se puede disfrutar de la gastronomía local, dominada por los pescados, y visitar la iglesia de Nuestra Señora de Altagracia y el casco colonial de los Puertos de Altagracia, donde destaca la mansión construida por el potentado español, Francisco Millares, donde El Libertador Simón Bolívar se alojó en 1826, y se planificó la Batalla Naval del Lago de Maracaibo.

Por: Silvia Marcucci Montero

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