La seguridad es la prioridad

El primer principio corporativo de Aserca Airlines y SBA Airlines dice: “Nuestra prioridad ante todo es la seguridad, protección y cuidado de nuestro entorno, siendo un elemento no negociable bajo ningún concepto”.

Tras la experiencia que aportan sus 29.000 horas de vuelo, el capitán Pedro Vecchione afirma que la aviación, más que volar, es una ciencia cuyo objetivo es garantizar la seguridad del vuelo.

“Cuando se habla de seguridad aérea lo primero que hay que entender es que es un trabajo en equipo en el cual todos –pilotos, tripulación de cabina, personal en tierra y pasajeros-, desempeñan un rol importante”, sostiene el capitán Vecchione, quien comenzó su carrera como piloto en 1974, y es además gerente de Sistemas de Gestión de Seguridad Operacional y Prevención de Accidentes de Aserca Airlines desde 1998.

Las 3 C

La comunicación es el primer elemento de seguridad que experimentan los pasajeros. Una vez a bordo, los pasajeros escucharán las palabras del capitán dándoles la bienvenida al vuelo, informándoles sobre la duración, la altitud, la velocidad del avión y la posibilidad de encontrar turbulencias.

En ese mensaje inicial el capitán también incluye dos instrucciones: mantener el cinturón abrochado y ajustado durante todo el vuelo, y prestar atención a las indicaciones de la tripulación de cabina.

“Ese mensaje no es un simple discurso, es la reafirmación a los pasajeros de que hay un equipo humano velando por su seguridad”, apunta Vecchione.

El conocimiento es el segundo factor clave de la seguridad aérea. El capitán José Ferreira, con 22.000 horas de vuelo y 37 años de experiencia, enfatiza que el entrenamiento constante es determinante para mantener los estándares de seguridad. “Los pilotos hacemos cursos de actualización cada 6 meses y la tripulación hace cursos anuales”, describe. 

El capitán Ferreira, quien se desempeña además como jefe de Auditorías e Investigaciones de Seguridad Operacional de Aserca Airlines, señala que “el entrenamiento que recibimos es muy completo. Probamos todos los equipos y practicamos los procedimientos que deben activarse frente a distintas situaciones de emergencia, a fin de garantizar resultados óptimos en cada caso”.

La coordinación, explica Ferreira, es el tercer factor decisivo en la gestión de la seguridad aérea. “La seguridad es un trabajo en equipo. Cuando se presenta una situación de emergencia, el capitán activará una serie de procedimientos que realizará la tripulación de cabina y el personal en tierra de forma coordinada; esa sincronización debe ser perfecta ya que sucede en tiempo real y es producto de todos los entrenamientos que realizamos”.

Factor humano

Si bien los avances tecnológicos en el campo de la aviación son notables, el criterio humano se mantiene como un componente esencial de la gestión de la seguridad aérea. “La tecnología no reemplaza la pericia del ser humano; el criterio del capitán y de la tripulación es indispensable a la hora de tomar decisiones, de allí que se hable de una cultura de seguridad integral y no solo de procedimientos”, afirma el capitán Ferreira.

Durante un vuelo, se estima que 90 % de los pasajeros experimenta algún grado de ansiedad durante las turbulencias. “La sonrisa y amabilidad del personal de cabina no son solo una cortesía, son parte de sus destrezas. Hay pasajeros que piensan que la tripulación está únicamente para servir refrigerios. En realidad, se trata de un personal calificado y entrenado para velar por la seguridad de cada pasajero”, señala el capitán Vecchione.

Esa capacitación incluye, por ejemplo, procedimientos para brindar primeros auxilios. Los tripulantes son los primeros en evaluar si se trata de una situación o de una emergencia médica,  y en cada caso activarán un protocolo específico.

Las emergencias médicas son poco frecuentes, pero cuando ocurren, la tripulación sabe cómo actuar en cada situación. Tanto si la contingencia ocurre cuando el avión aún está en tierra, como si sucede en pleno vuelo, el capitán activa distintos procedimientos en conjunto con el aeropuerto, que van desde retrasar el despegue para atender al pasajero; solicitar el apoyo de un médico a bordo; o desviar el vuelo hacia el primer aeropuerto cercano.

En materia de salud, es importante que cada pasajero tome las precauciones necesarias para viajar de forma segura. Por ejemplo, si sufre de alguna condición especial –diabetes, hipertensión, ansiedad, migrañas, etc.-,  debe consultar a su médico antes de viajar para saber qué medicamentos debe llevar consigo.

“Por eso insistimos que la seguridad aérea es un trabajo en equipo que implica la actitud proactiva de los pasajeros”, explica el capitán Vecchione. Esto incluye tomar en cuenta las prohibiciones de trasladar productos como detergentes, aerosoles u otros químicos que suponen un riesgo para el vuelo.

Tal parece que cuando se habla de seguridad aérea, a las 3 C -comunicación, conocimiento y coordinación- se le suma además la cooperación de cada pasajero. Verdaderamente, la seguridad de un vuelo es un trabajo del que todos formamos parte.  

Por: Gitanjali Wolfermann

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