La paz está muy cerca de Caracas

Entre los atractivos del estado Miranda, a una hora de Caracas, se ubican los paisajes de la Laguna de Tacarigua, refugio de vida silvestre, punto especial para el desove y la cría de muchas especies faunísticas, especialmente aves, y recodo perfecto para la subsistencia del amenazado caimán de la costa (crocodylus acutus).

Este cuerpo de agua fue decretado como Parque Nacional Laguna de Tacarigua por el Ministerio del Ambiente en 1974, y definido como zona de Albuferas, que necesita protección y conservación especial, debido a la diversidad de especies marinas, aves, manglares, y bosques marinos muy frágiles que caracterizan a la región. Está en la lista Ramsar del Convenio Internacional de Humedales.

Posee 13.100 kilómetros de extensión. Está situado en el este del estado Miranda, colinda con los ríos Guapo y Cúpira. Tiene una extensión de barrera litoral que fue avistada por Cristóbal Colon y su tripulación; de hecho atracaron con la nao “Santa María” y descansaron en sus aguas. Por lo tanto, tiene salida al mar.

La laguna es vigilada por Inparques y una brigada infantil de Guardaparques. Es muy conocida en como destino turístico. Los vigilantes del parque hacen lo posible para evitar delitos ambientales, que son desgraciadamente muy comunes.

Es un lugar muy visitado por turistas nacionales en épocas de ocio, y por los internacionales durante todo el año.

PARA TOMAR EN CUENTA…

El punto de llegada a la laguna es el pueblo de Belén, donde funciona un puesto del Instituto Nacional de Parques. El horario de visita es de 5:00 a.m. a 6:00 p.m.

El parque se recorre en botes “peñeros”, con capacidad para 4 personas. Se permite la práctica limitada de la caza deportiva, como fuente de ingresos para garantizar la conservación del área protegida.

Cerca de la laguna están las poblaciones de Tacarigua de Mamporal, Río Chico, Higuerote, Machurucuto, Cúpira y Belén. Se pueden ubicar posadas y servicios de playa que incluyen sillas, cabañas y restaurantes.

Se puede navegar en Kayaks, un tipo de embarcación que no atenta contra la naturaleza, ya que elimina cualquier contaminación sonora. La contemplación  del ecosistema es esencial. Se pueden observar distintos tipos de aves y su anidación, hay ejemplares de caimanes de la costa. La pesca artesanal, sin uso de lanchas con motor, está autorizada con limitaciones.

También se puede ver a las tortugas marinas, en diferentes variedades –la verde, “carey”, la cabezona o cardón-. Muchas de ellas desovan en las playas, lo que permite observar este curioso proceso, lo cual se hace bajo supervisión de los guardaparques. Los bosques de mangle son ideales para el desove de especies acuáticas, como el cangrejo azul, reptil, anfibio, y para la observación de más de 50 especies de pájaros.

Existe una playa, “Miami”, con un fuerte oleaje que revuelve la arena. Es una zona ideal para ver y sentir el mar abierto, en medio de un paisaje realmente hermoso para rematar un intenso viaje.

En la Laguna de Tacarigua hay problemas de cacería furtiva, la sedimentación, la acumulación de basura, la destrucción de nidos de Tortuga, la sobrepesca, los incendios forestales, la contaminación de sus aguas, y la salinización de la laguna por la entrada de aguas marinas por la boca del cuerpo de agua.

Este espacio es considerado uno de los sitios más emblemáticos, por su amplia biodiversidad, de las costas venezolanas.

Los atardeceres son espectáculos únicos, no solo por los colores fantásticos del final del día, sino por el desplazamiento de miles de aves, como las corocoras, garzas reales, pintadas y pelícanos, que buscan refugio para descansar.

Por: Silvia Marcucci Montero

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