El necesario fondo para emergencias

Cuando los cambios en la vida ocurren porque los hemos decidido y planificado, nuestro plan de finanzas personales e inversión nos ayuda a tener éxito. Pero cuando ocurren cambios inesperados, es necesario estar preparados para enfrentarlos y minimizar los efectos negativos sobre nuestras vidas.

Las opciones para protegerse contra estos cambios van desde contratar seguros hasta tener inversiones líquidas y solventes, que nos permitan disponer de dinero en caso de necesitarlo.

El fondo de emergencia es una herramienta que nos puede dar tranquilidad en un momento o situación inesperada, como pérdida del empleo, enfermedades, accidentes o pérdida de un familiar, hasta catástrofes naturales o alguna situación imprevista que necesitemos cubrir.

Generalmente en estas situaciones, cuando no tomamos las previsiones del caso, nos vemos en la necesidad de tomar decisiones poco eficientes, como vender nuestro vehículo, utilizar el fondo educativo de nuestro hijo, vender un activo en descuento rápidamente, o incurrir en sobre-endeudamiento.

Es por ello que en finanzas personales, el fondo de emergencia cobra especial importancia, y este debe ser parte fundamental en nuestra planificación.

Al momento de crear este fondo, debe considerar lo siguiente:

-Monto del fondo: Muchas personas se preguntan cuánto dinero deberían tener disponible para una emergencia. El monto varía según el perfil de riesgo, de cuán propenso es a cambios repentinos, de su estilo de vida, nivel de ingresos, estabilidad laboral y del grado de liquidez que logre sin comprometer sus inversiones.

Aunque no existe una respuesta universal a esta interrogante, puede considerar acumular una cantidad de dinero equivalente a varios períodos de sus gastos fundamentales, los cuales suelen ser: alquileres y/o condominios, servicios, cuotas de seguro médico, mensualidades de colegio, transporte, gastos de alimentación, pagos de créditos, entre otros.

Su fondo debe ser de 3 a 6 meses de sus gastos fundamentales, si depende de un ingreso fijo estable. Esto permite tener tranquilidad en el caso de perder el empleo, por ejemplo, y funcionar con ese colchón financiero para afrontar los próximos meses, hasta conseguir una nueva fuente de ingresos.

Debe ser de 6 meses a 1 año, si es trabajador independiente, emprendedor o se dedicas a una actividad muy particular, por ejemplo, un negocio propio, es deportista de alto rendimiento y vive de eso, es artista, músico o incluso se dedica a una profesión muy especializada o de alto riesgo.

Este fondo permite tener entre seis meses de colchón para re-definir las estrategias de su negocio, o incluso tendrá un año para prepararse en otra área profesional para iniciar otra actividad.

Si bien el cálculo de este fondo puede ser un monto considerable, lo recomendable es poco a poco ir acumulando el monto objetivo hasta cumplir la meta.

-Dónde colocar el fondo: Este fondo debe ser líquido, es decir, debe estar en instrumentos que garanticen disponibilidad en el momento en que sea necesario, como los activos financieros.

-Debe brindar seguridad. Invierta su fondo en instrumentos de baja volatilidad. Adicionalmente, debe brindar rentabilidad para mantener su poder adquisitivo, es decir, debemos protegerlo de la inflación. Para ello, debe considerar el principio de básico de la diversificación: no meter todos los huevos en una misma canasta.

En países con inestabilidad monetaria es recomendable -en la medida de las posibilidades-, que al menos una parte del fondo de emergencia esté invertido en divisas.

Cabe resaltar que este fondo de emergencia no desplaza o sustituye al plan de seguros, son dos herramientas paralelas y fundamentales dentro de nuestro plan financiero.

Este fondo le permitirá conseguir tranquilidad y seguridad para mantener la calidad de vida que merece. Esperamos que pueda empezar a construir su fondo de emergencia y continúe su camino hacia el mejoramiento de sus finanzas.

Por: Instituto de Finanzas y Empresas (IFE)

http://www.instituto-finanzas.com