Edward Ramírez los nuevos sonidos del cuatro

“Tengo 32 años de edad. Comencé a tocar el cuatro como a los 5 o 6. Antes, una tía me regaló un cuatro, pero no me dejaron tocarlo, porque lo podía romper. Cuando me inscribieron en clases de cuatro, fue cuando pude tocar el instrumento”, charrasquea con ángel sus primeros acordes el cuatrista venezolano, Edward Ramírez, quien forma parte de C4 Trío y el Ensamble Kapicúa.

Y se va a los primeros compases de su partitura: “Mi primer profesor fue Milton Villanueva. Todavía tengo contacto con él y lo he invitado como espectador a algunos conciertos, como, por ejemplo, el recital de los10 años de C4 Trío”, sonríe.

Ramírez estudió en la escuela “Gual y España” de Fe y Alegría, y era una especie de plan vacacional. El primer tema que tocó fue “Compadre Pancho”. “Yo era de los alumnos más avanzados, por lo cual me llevaban a algunos programas de radio, me pedían que cantara, etcétera”, echa su cuento el virtuoso cuatrista.

Luego, estudió con otro profesor en La Candelaria, llamado Antonio Zapata, durante muchos años, y pasó a la academia de música “Hemisferio Musical”, en el Pasaje El Recreo. Antonio Zapata ahora está en la Fundación Bigott, narra Ramírez.

En paralelo, estudiaba en la Escuela Superior de Música “José Ángel Lamas”. En “Hemisferio Musical” aprendió otros instrumentos como batería, teclado, mandolina y guitarra popular. Esto le permitió tener otra visión de los instrumentos.

CUERDAS DE METAL

“Yo mismo he inventado un cuatro de cuerdas de metal. Uno de mis grandes referentes musicales es el ‘Ensamble Gurrufío’. En mi casa siempre sonaron Simón Díaz, Serenata Guayanesa y Luis Silva, entre otros. Pero en cierta ocasión asistí a un concierto de ‘Ensamble Gurrufío’ y me impactó mucho. A partir de entonces quise tocar el cuatro como Cheo Hurtado”.

Ramírez entresaca de sus recuerdos las raíces de su cuatro con cuerdas de metal: “Desde entonces, empecé a acercarme al cuatro solista. Cayó en mis manos el disco ‘Compadre Pancho’, primera obra como solista de Cheo Hurtado. Allí hay un tema que se llama ‘Amanecer Tuyero’. El joropo tuyero suele ser rasgado, pero este tema estaba arpegiado. En la ‘José Ángel Lamas’ hice dos años de guitarra clásica. Empiezo a investigar esa música, y veo que existe el joropo guayanés, el tamunangue de Lara, etcétera”, expresa Ramírez.

“El joropo tuyero es el único que no incluye al cuatro. Allí se me ocurre lo del instrumento de cuerdas de metal. Hablo con un lutier llamado Rafael González, y él me dice que siempre tuvo la misma idea. Tengo como 4 o 5 cuatros, pero el de cuerdas de metal lo uso entre otros. ¿Cómo lo armé? Usé cuerda de guitarra eléctrica, por un lado, y descubrí que para los bordones (cuerdas graves) del arpa a veces se usa nylon de pescar, así que también utilizo este material”, expone el vocero.

Esta variante de cuatro –asegura- permite obtener otras sonoridades, más hacia el rock y el pop. En efecto, en 2010 abre un show del cantante italiano de rock, Zucchero, con C4 Trío. “También hicimos un concierto en BOD en homenaje a Gualberto Ibarreto, y fue tal el éxito que decidimos llevarlo a un disco (Gualberto + C4). Rock & MAU fue un proyecto muy chévere, en el cual versionamos en clave de música tradicional venezolana las canciones de algunas bandas locales de rock”.

“Una de las cosas que me gustan de este proyecto, es que entendimos que en Venezuela quedan muchas cosas por hacer. Se consiguió una sonoridad. Es música venezolana sonando con la energía del mundo del rock. El próximo paso es componer juntos, es decir, trasladar la experiencia al plano creativo”.

Ramírez admira mucho el trabajo de la banda alternativa “Bacalao Men”, conocía a Pablo Estacio, y había escuchado su canción “El Comegente” (un joropo tuyero versión pop/rock). “Cuando estaba produciendo el disco ‘Cu4tro, Maraca y Buche’ pensé que el joropo tuyero no se conoce, y decidí incluir esa canción”.

Con C4 Trío estuvo en Beerkle College of Music dando conferencias y tocando, lo cual le permitió descubrir que muchos estudiantes conocen, y quieren conocer más a fondo la música venezolana.

La organización OneBeat becó a Ramírez para hacer estudios sobre el jazz, y una de las cosas que caracterizan a los artistas que admira –nos confiesa- es justamente su capacidad de estar en distintos mundos, por eso se mueve de la música tradicional venezolana al jazz, y de allí al pop/rock, con entera libertad.
 

POSIBILIDADES INFINITAS

En 2013 hizo su primer disco solista, que se llamó “Parroquia”. En 2014 lanzó el segundo, “Cu4atro, Maraca y Buche”. En 2015 grabó “El Tuyero Ilustrado”, junto con el artista Rafael Pino, quien compuso con Ramírez los temas de la placa, sobre todo las letras.

“Uso también un cuatro electro acústico con pedales (aparatos electrónicos de efectos sonoros). Con C4 Trío estamos en medio de un disco donde todos exploramos la sonoridad de este cuatro. Los lutiers se están atreviendo a hacer otras cosas. También los instrumentistas y los compositores están buscando otros usos para el cuatro”, celebra el instrumentista. “Hay una cantante africana llamada Eska, quien usa el cuatro en sus discos, por ejemplo. Están pasando muchas cosas, pero todavía falta mucho trabajo para alcanzar la internacionalización del cuatro. Acabo de estar con mis compañeros de C4 Trío en el NAMM, un evento mundial de instrumentos musicales, y allí ves cómo el Ukelele es mucho más internacional que el cuatro. Lo mismo debe lograrse con nuestro instrumento. Esto pasa un poco también por las políticas culturales”, desliza del otro lado del hilo telefónico.

Por: Alejandro Ramírez Morón

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