Cultura Sostenible

En 15.000 metros cuadrados que exhalan historia por todos lados, convergen la ecología, las artes plásticas y el mejor cacao. Este espacio cultural es una apuesta de sostenibilidad en medio del caos, que se ha convertido en el escape de muchos caraqueños, ávidos de lugares de excelencia.

“Hacienda La Trinidad Parque Cultural es un lugar que tuvo en una época varios cultivos. En paralelo con la historia de la fundación de Caracas, hace 450 años, la hacienda comienza con Alonso Andrea de Ledezma, primer alcalde de la ciudad colonial, cuando se le da la titularidad de esta tierra para explotarla con cultivos propios. El café fue el primer producto que salió de esta propiedad”, rompe la cáscara, Silvia Fuentes, coordinadora de Hacienda La Trinidad Parque Cultural.

Relata que el spa Corpus Menti funciona en el antiguo secadero de café que tenía la hacienda. Esta propiedad era muy grande –expone-, comenzaba en la zona donde está el cuartel de Bomberos de la Trinidad y llegaba casi a La Boyera, pero se fue dividiendo en urbanizaciones. González-Rincones es la asociación familiar que hoy es propietaria de Hacienda La Trinidad, y la que decide convertirla en un espacio para la cultura. Este proyecto se define en principio con un grupo especializado muy profesional que hace un levantamiento de todas las edificaciones, porque tienen un valor patrimonial.

Bien de Interés Cultural

En 2005, con un plan de arquitectos y otros profesionales vinculados a la cultura, entre otros expertos, se hace este levantamiento de las edificaciones de la hacienda y se declara “Bien de Interés Cultural”, tanto por el Instituto de Patrimonio Cultural (IPC) como por la Alcaldía de Baruta. Antes en los secaderos estaban las oficinas de varias familias, que fueron las que levantaron las urbanizaciones aledañas, también había estudios de artistas y arquitectos, aparte de algunas pocas casas de familia.

“La oferta es absolutamente cultural y variada, con 3 ejes de trabajo: la historia; el ambiente y la ecología -los extensos jardines son parte de una declaratoria de Bien Ambiental-; y el arte. Se pensó siempre que en el sureste de la ciudad no había muchos espacios para el arte, como galerías o museos, así que se desarrolló este lugar para la cultura, bajo el esquema de autogestión”, avanza Fuentes.

Y va al corazón plástico de este parque cultural: “La casa de la hacienda es el espacio expositivo principal, tiene un perfil muy amplio, no nos dedicamos sólo al arte contemporáneo, el cual tiene un espacio definido en el año. También está abierto a otras manifestaciones y períodos; no sólo se exhiben artes visuales”.

La sala tiene cerca de 150 metros cuadrados, donde se han presentado exposiciones del maestro Carlos Cruz-Diez, la colección de Arte Colonial de la Universidad “Simón Bolívar”, y de Fotografía Documental en coordinación con la Fundación Bigott, entre muchas otras.

Con la ONG Tierra Viva, Hacienda La Trinidad Parque Cultural desarrolló un proyecto de sostenibilidad con mujeres indígenas, que permitió exponer su artesanía y comercializar de todo lo que ellas producen, porque la idea es trascender la mera contemplación estética para que la actividad del centro tenga, también, un impacto social, aporta la gerente.

Arte y chocolate Luego, están los antiguos secaderos de tabaco, con la Galería Carmen Araujo

Arte, donde tienen espacio representantes de las artes plásticas de vanguardia y emergentes. En el secadero número 1 -en la mezzanina- hay un espacio de exhibición más orientado a artistas populares, orfebres y pintores jóvenes. Se presentan trabajos de altísima calidad.

El secadero número 7 es un espacio para la fotografía, donde se exhibe de forma permanente lo mejor del arte fotográfico nacional, con sus más destacados exponentes, además de un área destinada a la promoción del diseño, “Siete al Cubo”.

“Finalmente, hay otras actividades. El secadero número 3 se reserva tres meses al año para exposiciones. Es un espacio de generación de ingresos propios y para formación. También lo alquilamos para eventos corporativos. Se organizan recorridos por la Hacienda y está la Librería “Sopa de Letras”, con actividades permanentes de promoción de la lectura”.

En el Secadero 4, funciona el restaurante Alfresko, un sitio de ambiente campestre con cocina gourmet de estilo saludable, donde se puede degustar un variado menú internacional, tanto para comer en el lugar como para llevar.

Por último, Cacao de Origen (secadero 5) es una referencia de generación de economías creativas, que Hacienda La Trinidad apoya, porque es un trabajo muy serio e importante de la experta chocolatera, María Fernanda Di Giacobbe”, remata Fuentes.

En esta exhibición sobre el cacao venezolano destaca un pequeño laboratorio, donde los visitantes pueden apreciar el proceso completo de transformación del fruto en barras de exquisito chocolate. Toda una experiencia.

Por: ALEJANDRO RAMÍREZ MORÓN

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