“SUBURBICON” , LA CARA OSCURA DEL “SUEÑO AMERICANO”

Por: ARMANDO J. PERNÍA
Quizás la única frustración que puede tener George Clooney es no haber logrado el
reconocimiento, que evidentemente ha buscado, como director. No tuvo, por ejemplo, la misma
suerte de Robert Redford, quien se llevó el Oscar con su primera película, un melodrama que
increíblemente también ganó el premio a Mejor Película, llamado “Gente como uno”, en 1980.
La comparación con Redford no es casual, pues Clooney es también un popularísimo galán
que ha vendido revistas del corazón a raudales y protagonizado algunas buenas películas, y
que, al igual que el fundador del Festival de Sundance, es un icono del liberalismo en
Hollywood.
La verdad sea dicha, títulos como “Confesiones de una Mente Peligrosa” (2002), “Buenas
Noches y Buena Suerte” (2005) y “Los Idus de Marzo” (2011) dejan al Clooney director bastante
bien parado, al punto que el patinazo de “The Monuments Men” (2014) no fue un golpe tan rudo a su
prestigio.
Tampoco es que el Clooney actor pueda ser encumbrado a la altura de Marlon Brando o Laurence
Olivier, pues ha dependido más de su evidente carisma y su estilo elegante y depurado, como
Cary Grant. Tiene un Oscar como Actor Secundario, ganado gracias a una fuerte
transformación física y a un papel inusualmente intenso en “Syriana” en 2005; sin embargo,
cuando recibió la estatuilla se quejó porque no le darían el galardón como director, por “Buenas
Noches y Buena Suerte”.
No obstante, la Academia le ha honrado con tres nominaciones como Mejor Actor, dos como
guionista y una, ya mencionada, como director. Además, ganó como co- productor, gracias a
“Argo” en 2012. Muy probablemente pronto comenzará a recibir reconocimientos honorarios. Es
un grande de la industria.
En consecuencia, su nueva película “Suburbicon” lógicamente genera una gran expectativa. La
historia se ambienta en los años '50 del siglo pasado, y así lo deja ver una cuidada dirección
artística y una fotografía brillante que se recrea en la nostalgia.
La película es una comedia negra que promete revisar el viejo “sueño americano”, al contar la
historia de un hombre común y próspero, que vive con su familia en un suburbio típico de casas
cómodas e iguales, con jardines bien mantenidos, quien debe enfrentar poderosas intrigas y
persecuciones, tras el asesinato de su esposa.
Matt Damon es el protagonista con un personaje que promete mucho, lleno de giros intensos y
mucha complejidad. Es una historia de secretos y miseria humana que se esconde detrás del
bienestar floreciente del Estados Unidos de la post guerra.

Julianne Moore y Julian Isaac completan el elenco protagónico de esta película escrita
inicialmente por los hermanos Coen -favoritos de Clooney- y revisada finalmente por el propio
director y su socio, Grant Heslov.
La experiencia previa de Clooney con los Coen fue como actor, en la nostálgica y fallida -para
muchos- “Heil, Ceasar!”, una comedia sobre el viejo Hollywood y como los estudios manejaban
los escándalos en los que se metían sus estrellas.
El primer avance de “Suburbicon” promete una película intensa y provocadora, con actuaciones
muy estimulantes y una dirección ágil y cuidada. Si como actor, George Clooney se puede
comparar con Robert Redford, como director recuerda al mejor Clint Eastwood, por su habilidad
para contar sin demasiados adornos, lograr buenas actuaciones y por su cuidado en la música,
así como en la puesta en escena.

RECUADRO
SCHRADER, EL ETERNO DISIDENTE
Si George Clooney es un “big boss” en el negocio de Hollywood, Paul Schrader, guionista de
títulos clásicos como “El Taxista” y “El Toro Salvaje” de Scorsese, y director de “American
Gigolo” -que hizo famoso a Richard Gere en 1980-, aparte de otras películas muy polémicas
como “Hardcore” en 1979 y “The Canyons” en 2013, ha vivido en las adyacencias de la
industria.
Schrader es hijo de calvinistas y llegó al cine al mismo tiempo que Steven Spielberg, Martin
Scorsese, Francis Ford Coppola y Brian de Palma, pero ha tenido una carrera más
underground, por su gusto por temas escabrosos y cierta irregularidad como director, aparte de
que jamás ha sido un realizador muy rentable. Es eso que ahora llaman cineasta “de culto”.
Paul Schrader podrá estrenar, por fin, un proyecto que lleva persiguiendo muchos años, “First
Reformed”, que puede traducirse como “El Primer Reformado” y que trata de un ex capellán
militar que se convierte en disidente del Ejército de Estados Unidos, debido a las circunstancias de la
muerte de su hijo en batalla y que carga con una enorme culpa, porque él lo presionó para alistarse.
Desencantado de la institución militar, el personaje sigue como pastor hasta que tiene que lidiar
con los conflictos de una joven viuda, cuyo marido, un activista ecologista radical, se suicidó
marcado por el desencanto con su iglesia, presa de intereses económicos no precisamente
santos.
Ethan Hawke, Amanda Seyfried, Michael Gaston y Cedric The Entertainer interpretan los
papeles principales de esta “First Reformed”, escrita por Schrader en su tono habitual de
disidencia y polémica. La cinta, filmada en blanco y negro, según su autor es una referencia al cine de
Ingmar Bergman.
Aunque parezca sorprendente, este veterano realizador tiene la virtud de asumir riesgos
cuando hace películas, es una voz propia e incómoda, a veces excesiva, pero siempre
interesante.

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