¿Cuántas tarjetas de crédito se deben tener?

Patricia, una joven diseñadora de moda, cada vez que abre su monedero, se encuentra con 6 tarjetas de crédito, de las cuales usa casi todas con frecuencia. Al contrario, su madre, profesora de historia, tiene también 6 tarjetas, de las cuales solo usa dos.

Ambas enfrentan la presión de José, padre de Patricia, quien les recomienda que sólo deben quedarse con una única tarjeta.

Este tipo de discusiones, -en cuanto a la cantidad de tarjeta a tener- es bastante común, pues crea muchas interrogantes sobre la cantidad óptima para manejar eficientemente nuestro dinero, sin caer en niveles de sobre-endeudamiento. Veamos las siguientes recomendaciones:

En primer lugar, lo más importante a considerar es el límite de crédito total de la suma de todas tus tarjetas, pues a nivel crediticio será lo mismo tener una tarjeta con límite de 5.000 unidades de monedas (UM) que tener cinco tarjetas, cada una con límite de 1.000 UM.

Recuerda que el límite debe estar acorde con tu capacidad de pago en relación con tus ingresos.

La recomendación básica es tener entre dos y tres tarjetas de crédito, con fechas de corte distintas, para poder optimizar su uso. Esto te permitirá extender los plazos de pago sin cancelar intereses, cuando decides no financiarte.

Cuando se trata de la cantidad de tarjetas a tener, eso va a depender del grado de organización y disciplina que tengamos. Adicionalmente, se debe considerar el costo de mantenimiento de cada una de ellas y los beneficios de las diferentes franquicias, como Visa o Mastercard, lo cual permitirá aprovechar las distintas promociones que posee cada marca, y así disponer de mayores opciones de pago a escala internacional en caso de viajes o vacaciones.

De esta forma, podríamos recomendarles a Patricia y a sus padres la siguiente distribución, en función a un máximo de tres tarjetas que les podrán ayudar a mejorar el control sobre estas herramientas de crédito.

1. Como medio de pago: la primera tarjeta se puede destinar para aquellos gastos pagaderos de contado y que no requieren financiamiento. Es decir, pagar de contado la totalidad del saldo de los consumos antes de la fecha de pago, evitando el cobro de intereses; por ejemplo, se puede utilizar esta tarjeta exclusivamente para realizar consumos corrientes, subscripciones o afiliaciones y pago de servicios.

2. Como medio de financiamiento: recuerda que el nivel de endeudamiento o pasivos deben ser considerados integralmente, es decir, se deben incluir los créditos hipotecarios, de vehículos y personales como las tarjetas de crédito. De esta forma, para aquellos consumos o gastos necesarios en los que se necesite financiamiento de corto plazo, se puede destinar la segunda tarjeta de crédito, logrando tener mayores niveles de organización y control.

3. Emergencias: lo ideal es dejar la tercera tarjeta de crédito libre de deuda en el caso que se necesite cubrir una emergencia personal o familiar. Esto, junto a un fondo de emergencia y una póliza de seguro, son la mejor estrategia para estar ampliamente preparados para casos inesperados.

Si bien, tener varias tarjetas de crédito puede dar beneficios, cabe recordar que debes cuidar tu relación deuda vs, ingresos mensuales, es decir, que la suma de las cuotas de todos tus crédi- tos, (TDC, créditos personales, de vehículo o hipotecario) no debe superar -como límite máximo- el 35% de tus ingresos.

Por: Instituto de Finanzas y Empresas (IFE) / Bancaribe